El Oficio de Director de Banda | Tema 6.2
Los primeros concursos europeos de bandas
Por Carlos Diéguez
El estándar modelo orgánico de las bandas europeas surgirá gracias a los concursos nacionales e internacionales. Hasta hoy han servido también como un medio de lograr y medir los altos niveles de rendimiento de las agrupaciones, aunque siempre dieron lugar a discrepancias e informidades sobre los fallos de los jurados. Lo cierto es que los directores de finales del s. XIX contaban gracias a estas competiciones con un gran apoyo social, siendo su popularidad conocida y respetada en cada población.
Lamentablemente este sustento social se ha ido perdiendo progresivamente hasta la actualidad, debido ello a complejos factores. No obstante uno de las principales problemas de la bandas ha sido el de no saber evolucionar conjuntamente con su sociedad. Es así de comprender que una agrupación actual que se base en una estructura social y musical del s. XIX no conectará plenamente con su contemporánea ciudadanía del s. XXI.
La pasión británica: De las fábricas al pódium
En el Reino Unido en 1889 había unas 40.000 bandas de carácter aficionado y unos 200 concursos anuales. Es un milagro si cabe que hoy en día con menos de 2.000 bandas en el país aún conserven un número similar de estos eventos. La pasión de los británicos por estas competiciones comenzara en 1845 en Burton Constable, cerca de Hull, con cinco bandas participantes y un premio de 12 £.
Los directores eran los que en su medida elegían la instrumentación de su banda cara al concurso. Al comprobar que en 1853 en Bellevue sería una banda con instrumentos de válvulas inventados por Sax la que resultaría ganadora, los maestros fueron incorporando estos nuevos instrumentos a sus formaciones que contaban ya con unos 25 músicos en 1870. Con estas nuevas incorporaciones el serpentón y el oficleide dejarían de formar parte paulatinamente de las plantillas. La innovación de esa banda con los instrumentos de Sax la habían escuchado nada menos que los 16.000 asistentes al evento.
Las Bandas británicas eran una consecuencia de la Revolución Industrial, perteneciendo muchas de ellas a fábricas de todo tipo. Hoy en día las antiguas fábricas apenas conservan ya sus bandas o brass bands y las nuevas firmas apuestan por tener sus equipos deportivos de carácter semi-profesional o amateur, en vez de su agrupación musical para el entretenimiento de los trabajadores.
El público de las bandas por aquel entonces se comportaba con su agrupación con la misma pasión que pudiera ser hoy la hinchada de un equipo de fútbol. El director de la banda era como ese idolatrado entrenador de fútbol, con una afición fiel que lo seguía por todas partes y que le exigía ganar el mayor número de competiciones posibles.
Un suceso curioso ocurrió en 1892 cuando en un Concurso en Lincoln los espectadores persiguieron a la jueza, que tuvo que escapar por toda la región para evitar ser arrojada a un lago. ¡La razón fue su descuido de leer los nombres de las bandas ganadoras en el orden equivocado! No es una exageración pensar que los directores de bandas británicos estaban sometidos a una gran presión de masas. Sólo hace falta ponerse en su lugar, por ejemplo en 1937, cuando en Skegness una flota de autobuses y 33 trenes llegaron al pueblo; cargados de público para asistir a la competición.
Narciso Maimó y la representación española en París
En España sería el director Narciso Maimó Figuero el que llevaría por vez primera la maestría de la batuta a las bandas militares. Con tan sólo un año al frente de la Banda del 1º Regimiento de Ingenieros, su profesionalidad y desenvoltura demostrada por sus conciertos en El Prado y en el Buen Retiro eran conocidas en todo Madrid. Así es como el Ejército Español lo designa para representar a España en 1867 en un Concurso Internacional, convocado por el Ministerio de la Guerra Francés.
Napoleón III y la Emperatriz Eugenia inaugurarían el acontecimiento en el Palacio de la Industria ante 27.000 espectadores. Para proseguir con el gusto francés por la cantidad se oiría un himno de Rossini, interpretado por mil músicos y un enorme coro. El jurado del concurso estaba formado por ilustres personalidades como Delibes, Kastner, Thomas o Soriano Fuertes. Las bandas participantes llegaban desde los Países Bajos, Austria, Prusia, Gran Ducado de Baden, Francia, Rusia y España.
Las crónicas dicen que en el concurso predominó el sonido de las bandas alemanas por su genio de los metales y por su repertorio sinfónico frente a la tendencia italiana del cantabile de la española. El Maestro Maimó y su banda lograron un buen resultado al quedar terceros; recibiendo de manos del Emperador la Medalla Militar de Plata. A pesar de este mérito el maestro y sus superiores fueron injustamente centro de toda crítica.
Maimó si se lo propusiera podría haber hecho “trampa” para intentar ganar este concurso reclutando a los mejores soldados del Ejército Español, pero su profesionalidad se lo impidió. Su banda aceptó de modo natural la “derrota” y el mismo Ministro de la Guerra encargaría al afamado compositor Francisco Asenjo Barbieri en 1868 el estudio de la organización de las bandas militares alemanas. Se consiguió así en 1875 a que llegaran las esperadas reformas de las bandas militares españolas, componiéndose con el nuevo Reglamento las de los Regimientos por 60 músicos y las de los Batallones por 46.
Ricardo Fernández de La Torre en su Historia de la Música Militar de España, recoge uno de estos reproches a Maimó, publicado en El Artista: “La banda de Ingenieros pudo haber quedado mejor… en vez de licenciar un mes antes del concurso a veintiún individuos de la banda haber reunido a los mejores profesores de los regimientos españoles… y no haber aconsejado a una banda militar que tocara la sinfonía de “Aires españoles” compuesta por un extranjero”
Valencia y Barcelona: El despertar de los certámenes
En 1886 se crearía el Certamen de Bandas de Música Ciudad de Valencia, comenzando como un simple “Concurso Musical” que llega a nuestros días con una gran trascendencia internacional; convirtiéndolo en una de las más prestigiosas competiciones bandísticas del mundo.
En 1888 por motivo de la Exposición Universal de Barcelona se celebraron también en España otros dos concursos de bandas. Uno era nacional y otro internacional. En el nacional competían bandas militares como la de los Batallones de Navarra, Guipúzcoa o Almansa, la de Cazadores y la Banda Municipal de Barcelona con 66 músicos que fue finalmente la vencedora; aunque con protestas y desorden público.
En ocasión de este evento un diputado se quejó por el hecho de que el ejército español contaba con once mil músicos militares. Rápidamente la prensa y la sociedad se le echaron encima, argumentando que el ejército era el mejor modo de dar salida a los músicos profesionales y de difundir la cultura española. La cuestión a modo de reflexión es si ¿pasaría esto hoy en día?, ¿tendríamos este apoyo global de nuestra sociedad y de la prensa española?
Excerpts: European Brass Band Championships
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