El Oficio de Director de Banda | Tema 6
La transformación del s. XIX: En busca de un nuevo modelo de banda
Por Carlos Diéguez Beltrán
Lo que conocemos como Revolución Industrial fue un periodo comprendido entre la segunda mitad del XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña primero y después Europa sufrieron sus mayores transformaciones desde la época del Neolítico. Los cambios socioeconómicos, tecnológicos o culturales vinieron provocados por una nueva economía que prescindía del trabajo manual y que se basaba en la industria y la manufactura.
Con el nacimiento del ferrocarril, la mecanización de las industrias textiles o el desarrollo de la maquinaria, gracias a los avances en el proceso siderúrgico del hierro, produjeron unos cambios sin precedentes en la historia de la humanidad. Aumentan la cantidad de productos fabricados que disminuyen su tiempo de elaboración, dando paso a la producción en serie; tarea menos compleja que no necesita una mano de obra cualificada y que abarata aún más los costes de fabricación. La población abandona las aldeas y se instala en las ciudades en busca de nuevas oportunidades y de una mejor calidad de vida. Los cambios producidos en la demografía, en la agricultura, en la tecnología, en los transportes o en las industrias abrieron paso a lo que hoy conocemos como capitalismo, un capitalismo industrial.
En el mundo de las bandas del s. XIX, se seguía debatiendo por la organología ideal de la agrupación. Al contrario de la Orquesta, la Banda siempre ha sido más flexible en lo que se refiere a su instrumentación, por lo que ha generado una amplia diversidad de modelos y estructuras a lo largo de la historia. A su vez en el mundo amateur es una agrupación social, por lo que la plantilla está abierta a la participación de más intérpretes en el conjunto y a las altas y bajas que pueda tener en un determinado espacio de tiempo.
La Revolución Industrial influyó enormemente en la evolución de las bandas de música. Las mejoras en la construcción de los instrumentos con la invención de pistones y válvulas, la invención del sistema de Theobald Boehm (1794-1881) o la aparición de la tuba y el saxofón, contribuyeron en el s. XIX a que las bandas progresaran constantemente.
Con el perfeccionamiento de mecanismos y materiales en los instrumentos, los directores ahora podrán programar y transcribir las obras que hasta entonces estaban reservadas a las cuerdas, debido a sus complejidades técnicas. En cuanto a los motivos que llevaron a crear las bandas civiles en el s. XIX, son diversos según las circunstancias o realidades de cada país.
El modelo británico: Las Brass Bands
En Inglaterra con la Revolución Industrial se comienzan a explotar las minas de carbón, fundando con ello nuevos pueblos para residencia de los mineros; con lo que se demanda una oferta educativa y cultural que lleva a la creación de escuelas, iglesias y brass bands. El porqué crear grupos de metales en vez de bandas de viento tiene una sencilla explicación. Por una parte estos instrumentos eran más baratos y resistían mejor a las condiciones atmosféricas, como la lluvia. Por otra parte, los mineros no contaban con unos dedos ligeros sino más bien torpes y gruesos para tocar el clarinete o la flauta. Además al ser todos de viento metal a la empresa minera les bastaría con un profesor para impartir las clases, siendo menor así su gasto. Para ello, el sistema que usaban era el de instrumentos en sib, de tres pistones y en clave de sol (incluidos los trombones) para que la enseñanza fuera más rápida en las clases de solfeo. Las brass bands con sus instrumentos de viento metal y sus nuevos mecanismos de pistones y válvulas serían un signo más de la Revolución Industrial de Gran Bretaña.
Bélgica y Holanda: Política y Religión
Bélgica es otro país en el que se asienta la Revolución Industrial. Con ella se crean nuevas empresas que demandaban importante mano de obra. Los dueños de las mismas serían ricos que buscaron en la política una oportunidad con la que beneficiar a sus negocios. Bélgica se separa de Holanda en el 1830. Era un nuevo país y de oportunidades para la clase pudiente. En los períodos de elecciones los políticos-empresarios belgas realizaban la campaña electoral. Para hacerse oír y llamar la atención en la calle comenzaron a contratar a conjuntos de música que interpretaba música popular. La banda iba desfilando y tocando por la calle, con el candidato a alcalde detrás. Cuando había suficiente público paraban y comenzaba el político con su discurso. El motivo de porqué lo hacían es sencillo. No les pagaban por tocar, pero con ello el empresario les hacía la promesa de contratarlos en una de sus fábricas; y si ya lo estaban era posible que empleara a alguno de sus hijos. Con estas prácticas, no artísticas, las bandas estaban estrechamente ligadas a los partidos políticos con un color definido. En la actualidad las tradicionales bandas belgas conservan sus nombres originales, con referencias políticas, empezando ahora a desvincularse seriamente de los partidos.
En Holanda hay que identificar el origen de las bandas civiles con la religión. Mientras que los belgas son católicos, los holandeses en su mayoría son protestantes. El canto en la liturgia del protestantismo es de suma importancia. En Holanda al coro de la iglesia lo comienzan a acompañar instrumentos de viento que con el paso del tiempo, y ante el incremento de músicos, dará lugar a las bandas de iglesia. Es común ver en la actualidad a estas bandas de iglesia del s. XIX constituidas como bandas civiles que mantienen al igual que las belgas su nombre original. Por este motivo podemos ver la palabra Santo en su nombre; como la Harmonie St. Michaël van Thorn.
España y la influencia napoleónica
Las bandas napoleónicas de la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), que visitaron España y rondaron por los pueblos españoles, fueron el modelo de formación musical que influiría en la población civil. Una vez finalizada la guerra se comienzan a organizar agrupaciones bandísticas civiles con el objetivo de realizar procesiones, fiestas, desfiles o bailes y que estimularán los sentimientos patrióticos de la nación española. El modelo organológico de las bandas españolas sería similar al de las francesas.
La figura de Adolphe Sax
Para que todo el movimiento bandístico surgiera fue preciso contar con personalidades que provocaron una corriente musical a nivel internacional. Adolphe Sax fue sin duda una de las personalidades que más influirían en la evolución de las bandas de música del XIX, desde que sus invenciones formaron parte habitual en las bandas. Antoine Joseph Sax, conocido por Adolphe Sax, nació en Dinant, Bélgica, el 6 de noviembre de 1814. Hijo de un fabricante de instrumentos musicales, se inició muy joven en la fabricación de instrumentos y en la interpretación del clarinete, del que observa imperfecciones y se obsesiona con poder remediarlas. Es conocido que su gran invención fue el saxofón, pero hasta llegar a éste creó y patentó gran número de instrumentos de todo tipo. Entre estas invenciones se encuentran la familia completa de los Sax-trombas, desde el pequeño Sax-horn en mib hasta el Sax-horn contrabajo en sib; o los Sax-horns barítonos en sib de tres pistones y los bajos en sib y do de 3 a 4 pistones. Otras aportaciones de Sax fueron sus inventos de percusión, con las patentes de timbales cromáticos o la de timbales sin caldero.
La Gymnase de Musique Militaire era una institución creada en 1836 con el fin de reorganizar las bandas de la armada francesa que estaban en un profundo declive desde 1830. En esta academia militar se formaban los músicos y directores franceses a los que les inculcaban a conservar las antiguas tradiciones. Su director era Michelle Carafa y en ella se enseñaban a tocar los instrumentos usuales que había en los grupos de viento del clasicismo, siendo una institución conservadora. Esta entidad pronto se enfrentaría con Adolphe Sax, al querer éste cambiar la instrumentación de las bandas francesas para poder introducir sus instrumentos; lo que por otra parte le reportaría un gran beneficio económico.
Es tanta la desconfianza y el odio contra Sax, un extranjero que no pertenece a ningún gremio, que una coalición de 37 fabricantes se enfrenta a él ante el temor de perder sus ventas. Entre ellos se incluyen la familia Courtois, la familia Buffet, G.A. Besson, Klemmer, Martin, Périnet, Widmann,… Sabida de la fama de Sax y en medio de una inquietud tremenda, el 22 de marzo de 1845 la coalición de fabricantes franceses protesta formalmente ante el Ministro de la Guerra.
El duelo sonoro: Sax vs Carafa
El último rey de Francia, Luis Felipe I de Francia (1773-1850), estaba al tanto de estos litigios. Gracias a las influencias que tiene Sax con el general Rumigny se acuerda realizar un concurso en el que se decida el futuro modelo organológico de las bandas militares francesas. Para ello los interesados debían presentar un proyecto de banda e interpretar un concierto ante el monarca, mediante una comisión de decisión. Este tribunal sería formado por personalidades tan relevantes como Halevy, Auber, Adam, Spontini y otros notables músicos. Se presentaron sólo dos proyectos, el de Carafa basado en una instrumentación tradicional y el de Sax en un nuevo estilo desconocido hasta el momento.
Después de multitud de discusiones se acordaría la manera de decidirse por una u otra propuesta. El consejo de decisión, les dio la libertad de realizar a su gusto una plantilla instrumental, limitándose a 45 músicos. Se reclutaron así dos bandas diferentes según las plantillas propuestas e interpretaron la misma composición obligada, Le diable a quatre, puesta para la ocasión por los miembros del consejo y una obra libre inédita. La banda de Carafa tocó La muerte de Portcili y la de Sax una Fantasie de Fessy. Este último dirigiría el concierto además de realizar los arreglos para la nueva formación. Mientras, Sax al contar solamente con 38 músicos de los convocados tendría que tocar el clarinete bajo. Kastner supone que siete de ellos no se presentaron por diversas amenazas e intimidaciones. A pesar de todo, el fallo de la comisión le fue favorable a Sax por “una gran variedad de timbres” llamándoles la atención en especial su Sax-horn contrabajo en Mib.
Las diferencias entre las dos formaciones eran sonoramente evidentes. Carafa contaba con una banda donde el 60% eran instrumentos de madera, con 16 clarinetes, fagotes y oboes mientras que la banda de Sax tenía solamente el 24% de instrumentos de madera; el resto mayoritariamente eran instrumentos de metal inventados por él mismo. Con tantos instrumentos de metal, es lógico que su banda tuviese un sonido más oscuro y homogéneo, aparte de tener mayor potencia y mejor sonoridad en el registro grave.
La comisión se había decidido a favor de Adolphe Sax, pero la Revolución de 1848 suspendió este decreto durante seis años. Finalmente, un Decreto Imperial del 16 de agosto de 1854, fijó la reorganización de las bandas de música de los regimientos y ordenó la incorporación de ocho saxofones, subdivididos en: dos barítonos o bajos, dos tenores, dos altos y dos sopranos.
A pesar de la subvención de 1500 francos y el título de “Facteur de instruments de musique de la maison militaire de l`Empereur”, Adolphe Sax pasaba por graves dificultades económicas. Sus pleitos, la supresión de las músicas de los regimientos de caballería en 1867, la guerra franco- prusiana,… El 14 de Mayo de 1877, se declara por tercera vez en quiebra de la que ya no se podrá recuperar. Tendrá que vender sus fondos editoriales y su colección de más de 450 instrumentos, así como abandonar los talleres.
La banda femenina y Alphonse Sax
Si Adolphe Sax revolucionó las bandas también lo haría su hermano Antoine-Alphonse. Era lutier como Sax y además director, ostentando en 1863 el honor de ser el primer maestro en dirigir una banda formada únicamente por mujeres. La idea de que la mujer se ganase la vida en una banda ejerciendo una profesión honorable y liberal fue felicitada en el momento, pero lo cierto es que cuando la quiso a dar a conocer en la Exposición Universal de París en 1867, no encontró un apoyo financiero que le permitiera pagar las tasas de inscripción. Harto de críticas y burlas hacia su banda femenina, incluso en caricaturas de la época, y centrado en encontrar remedios para las enfermedades pulmonares la disolvió. Posteriormente dedicó su tiempo libre a escribir un libro donde defendía las ventajas artísticas, higiénicas y morales del hecho de tocar instrumentos de viento. Alphonse estaba convencido de que de sus once hermanos, solo tres llegan a sobrevivir a la tisis pulmonar gracias a soplar en estos instrumentos. Fueron varios los médicos que apoyaron su teoría de que el tocar instrumentos de viento detenía los efectos de esta enfermedad, muy extendida en aquella época. Al final de su vida se dedicaría en pleno a la joyería.
Wieprecht y el modelo prusiano
Sax ya le había ganado la batalla a Carafa, pero ahora tendría como principal oponente para su extensión internacional a Friedrich Wilhelm Wieprecht (1802-1872), director, inventor y compositor de Prusia. Este director había patentado en 1835 junto a Moritz una basstuba en Fa, con cinco válvulas precursoras de la rotativa moderna. La Prussian Second Infantery Guard Regiment sería la primera agrupación que incluyese esta tuba, originalmente concebida para tocar en la banda. Tanto Adolphe Sax como Wieprecht estaban interesados en los sistemas de comercialización de instrumentos de metal, desde el soprano al bajo, desarrollando una serie de instrumento conocidos como bombardinos. Los de Sax se comercializaron en general en mi bemol y si bemol, mientras que el Wieprecht «basstuba» y la posterior Cerveny tuba contrabajo se lanzarían en fa y do.
Sax había ganado una posición dominante en Francia, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, como resultado de su popularidad y gracias a fabricantes de instrumentos tales como Gustave Auguste Besson (quien se trasladó de Francia a Gran Bretaña) o de Henry Distin (quien encontró su camino con el tiempo a los Estados Unidos). En 1838 Wieprecht fue nombrado Director General de todas las bandas prusianas y en 1843 lo sería también de las alemanas. En 1847 reorganizaría la música militar de Turquía y en 1852, la de Guatemala. Realmente aportó mucho a las bandas, reorganizándolas, incrementando su número y componiendo diversidad de marchas instrumentadas para el nuevo orgánico; pero no hay que olvidar que un gran interés económico sobre sus patentes, a semejanza de Sax, estaba detrás de estas bondadosas aportaciones.
Debido a sus intereses comerciales y personales, Sax y Wieprecht se vetarían mutuamente. Así el saxofón y los demás inventos de Sax no aparecieron en las plantillas de las bandas de música en donde Wieprecht tenía influencias y la basstuba y los otros inventos del prusiano no formaron parte de las bandas con sax-instrumentos. Nuestras diferencias actuales con las bandas alemanas proceden de aquí: clarinetes con sistema propio (no boehm), trompetas de cilindros o el poco uso e importancia que le otorgan al saxofón, usado principalmente como instrumento de jazz.
La reforma en Italia: Vessella
En Italia las bandas tampoco tenían una instrumentación definida en este tiempo. Incluso las Bandas Sociales y Comunitarias no eran abundantes y algunas se formaban para ocasiones, como el recibimiento de autoridades. En 1865 se debatió en un Congreso musical realizado en Nápoles, bajo la presidencia de Mercadante, el proyecto presentado años atrás de la reforma de las bandas y su diferencia de las charangas. Las bandas militares pasarían a tener 45 integrantes y las charangas 30 músicos, pero sin instrumentos de madera. Mercadante no pudo establecer su nuevo proyecto porque se demoraba el dinero con que afrontarlo. Sería Alessandro Vessella, director de la Banda Municipal de Roma, quien impulsaría finalmente la reforma. En 1896 crea una Escuela de instrumentación y composición para banda en el Liceo Santa Cecilia de Roma y en 1901 elaborará una reforma de las bandas militares, a las que incrementa a 46 componentes. En el Congreso Internacional celebrado en Roma y a propuesta del propio Vesella, se aprobarán las bases orgánicas para las Bandas Piccolas (35 componentes), las Bandas Medias (54 componentes) y las Bandas Grandes (80 componentes).
Hacia la modernidad: Gigantismo y Realidad Política
El resto de los directores europeos o experimentaban con nuevas instrumentaciones o bien tomaban el modelo francés o prusiano del momento. La evolución será continua por lo que mientras copiaban la plantilla de una banda francesa, en París ya estaban experimentando con la organología de una nueva agrupación. La Bande de la Garde de París, bajo la dirección del sargento Paulus, contaba en 1856 con 54 músicos profesionales y 25 aprendices. Mientras en el Reino Unido la Banda de los Granaderos Británicos se expande a treinta y ocho músicos, agregando Oficleides y Bombardones para sustituir a los Serpentones en 1850.
En este contexto militar los directores también tenían un gusto por la cantidad. Las bandas iban en aumento de elementos y de vez en cuando juntaban a varias bandas para formar una al estilo de la Revolución Francesa. Un acontecimiento espectacular ocurrió el 12 de mayo de 1838 en Berlín, cuando el organizador de las música militares de Prusia, Carl Wieprecht, dirigió conjuntamente a 32 unidades de infantería y caballería formadas por 1.000 instrumentos de viento y 200 tambores. Toda una actuación a la altura del Emperador Ruso.
¿Sonará igual la Banda con 14 clarinetes en vez de con 16?, -pues se suprimen y punto.
El no haber logrado un modelo único global de plantilla para la Banda ha proporcionado diferentes tendencias en la escritura y en su orgánico. A este respecto, en la actualidad, muchos políticos han disminuido el número de músicos en las bandas profesionales por un recorte presupuestario, al no haber una plantilla estándar internacional en la que pueda salvaguardarse la agrupación. Un alcalde refiriéndose a su Banda Municipal preguntó en una ocasión dicha frase que resume la fragilidad de estas instituciones ante la falta de una normativa unificada.
Apuntes sobre Adolphe Sax
© 2011. Carlos Diéguez Beltrán | Todos los derechos reservados.



