De los bolos al pluriempleo en los músicos del S. XX

El Oficio de Director de Banda | Tema 7.6

De los bolos al pluriempleo

Por Carlos Diéguez

En su origen, los músicos de las bandas fueron los primeros instrumentistas de viento de las recién creadas Orquestas Sinfónicas o Filarmónicas del s. XX. Gran parte de estas nuevas agrupaciones surgirán de forma esporádica y por un corto espacio de tiempo, en el que los músicos de las bandas profesionales compatibilizarán sus funciones de la banda con la orquesta. Nació así lo que los músicos denominamos “bolo”. Este concepto hace referencia a la unión temporal de instrumentistas, cantantes o directores que son contratados por el menor tiempo posible para crear un grupo, realizar ensayos, dar conciertos y luego disolver esta formación. Con el paso del tiempo las agrupaciones orquestales se consolidarán, creando una plantilla estable a la que se les añadirá ocasionalmente músicos eventuales debido a requisitos específicos de las partituras.

El movimiento de los “boleros”, y no me refiero precisamente a los de Antonio Machín, radicaba en la destreza de éstos de poder ejercer con una buena combinación de horario laboral varios cometidos musicales. Su trabajo principal era la banda, pero acudían tanto a orquestas filarmónicas como a las representaciones de zarzuela para conseguir un plus salarial.

La banda gustaba más que la orquesta a la sociedad de comienzos de siglo, pero esta última se fue ganando a un nuevo público al participar en las óperas y zarzuelas. Pero si el público quería escuchar actos concretos de óperas, oberturas o preludios de obras como Tanhausser, 1812 o Guillermo Tell lo haría con las bandas, identificándose a la institución como un organismo sinfónico popular.

Las nuevas orquestas como la mayor parte de las bandas de todo el mundo, en un principio también eran asociaciones. En 1904, la junta directiva de la Sociedad de Conciertos redactó unas bases constitutivas y creó la Orquesta Sinfónica de Madrid. Esta asociación pretendía contar con un director que no fuese un bolero, sino un director titular que se encargase de la programación y organización de la formación.

En las Bandas Municipales que ensayaban por las mañanas, de dos a tres horas por lo general, sus músicos tenían tiempo para dedicarse a otros quehaceres a las tardes como formar parte de las citadas orquestas sinfónicas o ejerciendo de profesores de conservatorio, academias o escuelas de música. No existía ninguna ley de incompatibilidades que se lo prohibiera.

Comparativa Salarial de Comienzos del S. XX

OficioMadridValenciaBarcelona
Peón2´00 ptas.2´00 ptas.2´50 ptas.
Albañil3´00 ptas.2´00 ptas.4´00 ptas.
Herrero3´00 ptas.2´00 ptas.3´50 ptas.
Carpintero3´00 ptas.2´70 ptas.3´50 ptas.

El pluriempleo de los músicos de las bandas profesionales siempre ha sido un tema cuestionable. En ocasiones, el bajo sueldo les obligaba a buscar una segunda opción; otras veces, vieron una oportunidad de alternar la banda con otro empleo por la buena disposición horaria entre ambos. Lo cierto es que en bandas como Madrid o Valencia se podía vivir de la música, con una mejor remuneración salarial que en otros oficios de la época y con la ventaja de su reducido horario.

“Para que tengáis una idea, no solamente yo, todos mis compañeros estábamos en la Banda Municipal de Madrid, en la Orquesta Sinfónica, en la Orquesta Nacional… hacíamos discos por la noche cuando teníamos tiempo, e íbamos de luces a todos los sitios.” (José María Martín Porras en G. G. Pitarch 2009)

Lamentablemente este pluriempleo histórico ha perjudicado enormemente al movimiento bandístico internacional. Cuando un director no alcanza el salario mínimo, debe depender del pluriempleo para poder vivir. Muchas veces incluso estos directores no tienen un contrato de trabajo, pagándoles en “B” o dinero negro, sin cobertura de Seguridad Social.

Ante este panorama, los directores pluriempleados deberán lógicamente de atender siempre a su primer empleo. Esto ha llevado a una pérdida de identidad y falta de compromiso. Si el director es el primero en no acudir a la actuación, los músicos serán los siguientes en hacerlo.

A corto plazo es más fácil contratar a músicos que formarlos en la escuela-academia. A largo plazo la consecuencia es evidente: el fallecimiento de la agrupación musical, que muere al no existir un relevo generacional.


El Oficio de Director de Banda
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