El Maestro de Capilla

El Oficio de Director de Banda | Tema 2.1

El Maestro de Capilla

Por Carlos Diéguez Beltrán

El Maestro de Capilla, conocido en alemán como el Kapellmeister, era durante el renacimiento y el barroco un puesto de prestigio otorgado siempre a compositores; teniendo que formar y dirigir al grupo de instrumentistas y cantores participantes en los oficios de la iglesia o en las fiestas cortesanas. Estos músicos a su cargo eran llamados capilla, pudiendo coexistir la capilla de cantores y la de ministriles en la misma catedral o palacio.

El oficio de músico de capilla podría definirse como el de un funcionario de corte o de iglesia; debiendo de ejecutar gran variedad de obras, ante la demanda de conciertos que había. Al ser el consumo de música tan abundante sucedía generalmente que el compositor, el cual dirigía el grupo, no le diese tiempo de escribir todas las indicaciones en las partituras, por lo que el intérprete debía de tener una gran capacidad de síntesis. Se le otorga así la oportunidad de poner su toque de improvisación en la obra.

Formación y responsabilidades del Maestro

El maestro de estos grupos debía de demostrar que sabía dirigir un coro y un grupo instrumental, ejecutar varios instrumentos, saber componer y tener unas buenas cualidades pedagógicas.

La carrera para llegar a ser el maestro comenzaba desde edades muy tempranas cuando los niños propuestos ingresaban como cantorcillos en las escuelas de cantores. Quedaban a merced de un maestro con el que vivían y del que aprendían el canto llano, a tañer un instrumento, composición y contrapunto. Si conservaban sus voces angelicales tras la pubertad serían cantores y si las perdieran pasarían a ser ministriles u organistas; después de demostrar su dominio con los instrumentos. Sólo unos pocos privilegiados eran capaces de ganar los concursos u oposiciones para maestros, convocadas por las iglesias o las capillas cortesanas.

En el s. XVI cuando trabajaba para la Iglesia debía de cuidar y custodiar el edificio donde realizaba los ensayos y las clases, por lo que tenía la llave del mismo. Como profesor no sólo le correspondía impartir lecciones a los cantorcillos, sino también a todas aquellas personas interesadas en aprender.

Para tratar de convencer a las familias, el maestro se haría cargo de los cantorcillos, acogiéndolos en su casa y ocupándose de su manutención y educación general. Las demás funciones a él encomendadas serían las de componer, ensayar y programar la música para todos los actos litúrgicos.

El incumplimiento de estas responsabilidades podía suponer desde sanciones económicas hasta el despido del maestro. De ahí que en algunas ocasiones extremas los niños del coro fuesen reclutados de una manera irregular, por llamar reclutamiento el hecho de secuestrar niños o “robárselos” entre los mismos maestros; como sucedió en la ciudad belga de Diest (1544-1545) cuando el maestro de canto del emperador robó a un niño a otro maestro, quien a su vez se lo había quitado a un tercero.

El “círculo maligno” del pluriempleo

Ya en el siglo XVII el concepto público de maestro se transforma y pasa a ser el de “prestar un servicio a la comunidad”. Pero realmente lo que sucede es que el oficio se reconvierte en formar parte de la servidumbre hacia los nobles o la Iglesia.

En esta época surgió un círculo maligno alrededor de la música y de los grupos de viento que aún llega a nuestros días. Con una menor preparación educativa y un mayor contexto de actividades musicales al alcance de los músicos, se favoreció la aparición del pluriempleo. Si un músico no conseguía tener un sueldo digno para vivir, lograba otro empleo y si a su vez éste le permitía tener otro lo asumía también.

¿Qué fue primero, el pluriempleo o la precariedad laboral en la música? o ¿Llevó el pluriempleo a la precariedad en los trabajos?

Para alegría del Kapellmeister y a diferencia de los músicos, podía vivir dignamente con su oficio en el XVII. Su cargo era apetitoso económicamente y sus amplias responsabilidades lo llevaban a dedicarse exclusivamente a él, puesto que era habitual que complaciese todo tipo de encargos en sus composiciones. Para acceder al cargo se hacía por una fuerte oposición pública en la que tenía que demostrar sus dotes artísticas y compositivas. Entre las pruebas de la oposición se les requería el saber dominar el arte de la improvisación.

El círculo maligno del pluriempleo lo llevará a caer en él, para mejorar su calidad de vida y subsistir mejor económicamente. Ahora el maestro impartirá en su casa clases particulares a niños, aprendiéndoles a leer y a cantar. Otra forma de nueva financiación será la de combinar su labor con la del oficio de copista, la cual aún se mantuvo tras la invención de la imprenta.

El Maestro de Capilla: Tráiler y Contexto

Traíler - El Maestro de Capilla

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