Tema 50: Historia Vol. III
El Renouveau en la Ópera
Renouveau Dramático Francés y Sinfonismo: Discípulos de Franck, Fauré y Dukas.
A mediados del siglo XIX, en 1852, la II República Francesa abre paso al Segundo Imperio en la figura de Charles Louis-Napoleón (1808-73, hijo de Luis Bonaparte) valga decir, Napoleón III. Se inicia así, una época muy importante para el desarrollo de París.

El barón Georges-Eugène Haussmann (1809-1891) designado por el emperador prefecto del Sena, inició el embellecimiento de la ciudad capital, dotándola de sus célebres Bulevares o calles muy anchas y además, dividió a la ciudad en sus 20 arrondisemens o actuales distritos. Pero en julio de 1870, estalló la Guerra Franco-Prusiana, los prusianos pusieron sitio a París, hasta la capitulación y huida del emperador a Inglaterra y la firma del Tratado de Francfort, en el cual Francia perdió Alsacia y Lorena como condición para el retiro de las tropas prusianas. Como resultado, surgió un Gobierno de Defensa Nacional que tuvo que enfrentar al movimiento revolucionario respaldado por la Guardia Nacional, llamado la Comuna, la cual asumió el gobierno de París hasta mayo de 1871, cuando fue vencido y suprimido; surgió así, la Tercera República Francesa.
Todos estos hechos producen entre los artistas franceses una fuerte Reacción Nacionalista contra la estética germana y en especial, contra la tendencia estética teatro musical wagneriana de la Gesamtkunstwerk.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, París se convierte de nuevo, en verdadera capital cultural de Europa y punto de encuentro para los más variados artistas procedentes de muchos países y representantes de variadas tendencias; el Modernismo aporta un aire nuevo a las artes y en consecuencia, se produce una auténtica efervescencia creativa en el campo de las artes y de la música; surge una novedosa tendencia estética que mezcla estilos. La avanzada ingeniería con los aportes del hierro de la Tour Eiffel se combina con decoraciones exuberantes como las del Palacio de la Opera (Charles Garnier), típico ejemplo del Estilo Segundo Imperio.
Esta reacción se conoció con el nombre del RENOUVEAU FRANCÉS, tuvo lugar dentro del arte melodramático y sinfónico y fue llevada a cabo por varios compositores.
Francia, desarrolló entonces dos corrientes principales de ópera: Por un lado la TRAGÉDIE LIRIQUE, la cual, pasó a ser la forma más aceptada de teatro musical, a partir de las óperas de DANIEL FRANÇOIS ESPRIT AUBER (1782-1871) natural de Caen; quien con libreto de Eugène Scribe, presentó su Muette de Portici (1828), Los Diamantes de la Corona y muchas otras óperas. La ópera en cinco actos La Juive (1835) del parisino JACQUES FROMENTAL ELIAS LEVY, más conocido simplemente como HALÉVY (1799-1862), ganador del Prix de Roma (1819) y autor, entre otras obras, de las óperas L’Artisan (1827) y LA DAME DE PIQUE.
En París, la otra gran línea dominante del momento era la OPÉRA COMIQUE o BUFFA. Destacaban en este género las óperas de FRANÇOIS ADRIEN BOÏELDIEU (1775-1834), compositor nacido en Rouen; con sus óperas La Fille Ocupable (1793); Le Calife de Bagdad (1800); y su última y más famosa ópera, La Dame Blanche (1825); Boïeldieu también escribió, un Concierto para Piano (1792) y un muy conocido Concierto para Arpa y Orquesta, en Do mayor (1795); entre otras obras.
FÉLICIEN DAVID (1810-1876), natural de Cadenet, Vancluse; profundamente motivado por sus experiencias de viaje al Oriente, introduce la moda o estilo orientalista, en Francia con sus obras Mélodies Orientales (1836); Les Brises d’Orient (1845); L’Eden (1848) y Lalla Roukh en 1862.
AMBROISE THOMAS (1811-1896), natural de Metz. Su nombre completo es Charles-Louis; en 1828 ingresó al Conservatorio de París, donde obtuvo el Premio de Roma en 1832. Autor de varias óperas y ballets; optó por continuar esta senda y compuso Mignon en 1866, basada en la obra Wilhelm Meister de Goethe, obra que obtuvo mucho éxito por estar llena de colorido, variedad y carácter popular.
CHARLES GOUNOD (1818-1893), su nombre completo Charles François Gounod, cuya obra, abundante de melodioso y virtuosista Bel Canto, magníficamente escrito en sus óperas: FAUST (1859), Mireille (1864), Roméo et Juliette (1867) y Le Tribut de Zamora (1881); así como su brillante obra orquestal reflejada en la Sinfonía N°1 en re mayor, todas estas obras escritas con maestría y un estilo poseedor de una gran técnica y sentimientos, ejerció gran influencia y sirvió de modelo a muchos compositores franceses de mediados del siglo XIX.
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La lección continúa con el estudio íntegro de Bizet, el Renouveau Sinfónico, y las escuelas de discípulos de Franck, Fauré y Dukas.
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© Texto Íntegro: Tomado de HISTOMUSICA de Jesús Ignacio Pérez Perazzo. Adquiere el Volumen III en Amazon.
