Los Orígenes del Oficio de Director de Banda

El Oficio de Director de Banda | Tema 1.1

Los orígenes del oficio

Por Carlos Diéguez Beltrán

El oficio de director de banda se remonta a tiempos muy antiguos. Lógicamente al igual que la sociedad ha evolucionado, teniendo diferente protagonismo a lo largo de diversas épocas y culturas. Su instrumento, el ensamble de vientos, también se ha transformado organológicamente obteniendo una función plenamente artística con el paso de los siglos.

Al principio de los tiempos no existía el concepto de creación musical, sino que directamente el creador-intérprete hacía llegar su música a los oyentes. La evolución de la música ha propiciado primero que al emerger el concepto de creación musical surgiera el estamento de creador o compositor; y que con la creación de composiciones más complejas y un mayor número de intérpretes apareciese un guía que coordinara a todos los ejecutantes.

Después de otros tantos siglos este guía consigue concentrar en sí mismo todos los criterios musicales e interpretativos de la agrupación, por lo que realiza su versión propia de una composición. Es aquí cuando se crea la conciencia colectiva de interpretación. No es otra cosa que expresar una propia opinión musical, de acuerdo con un contenido estilístico que trate de acercarse lo más posible a la visión que el compositor ha tenido de su obra. Desde entonces el director sirve de enlace entre la idea musical del compositor con los intérpretes y la de éstos con el público.

Iconografía y Quironomía en la Antigüedad

Gracias a la iconografía aparecida en bajorrelieves y al estudio de los musicólogos tenemos datos para afirmar que tanto en el Egipto de la época de los faraones como en los pueblos persas de este período, los conjuntos instrumentales eran guiados por una o varias personas colocadas en el centro de la formación; dirigiendo la ejecución con el batir de sus palmas.

El empleo de las manos se usaba para indicar la ondulación melódica, marcar los pulsos y el ritmo con palmadas. Instrumentos como los sistros, crótalos, carracas, platillos y tambores ayudaban a seguir el pulso. Otras culturas usaban distintas técnicas, bien fueran por chasquear los dedos de la mano para marcar el ritmo o usando la quironomía (ley de las manos).

Los Salmos del rey David eran puntuados por un grito: “Selah”, el cual servía para avisar de un cambio de ritmo o instrumentación y que era lanzado por el director del conjunto.

Grecia y el Scabellum

Ya en la Grecia Clásica apareció el teatro y a su vez con éste surgió el coro, obteniendo gran importancia en la época. El director de coro griego no dirigía con las manos como hacemos actualmente o como ya hacían otros pueblos del mundo antiguo: como los egipcios, persas o sus pueblos predecesores. Marcaba el ritmo al golpear el suelo con sus zapatos de suelas de hierro, madera o plomo y a los que se les denominarían como scabellum. Otro sistema que también podían utilizar para el mismo propósito era el empleo de un bastón.

Las bandas de viento ya existían en el mundo antiguo, si bien con otro formato instrumental. Tanto Grecia como Roma poseían sus propias bandas militares. Las agrupaciones griegas las formarían principalmente los aulós y en las romanas se desarrollarían los instrumentos de metal, consiguiendo así una mayor masa sonora.

Roma y la Disciplina del Paso

Servio Tulio (578-534 a.C.), sexto rey de Roma, creó grupos instrumentales dentro de las legiones romanas compuestos por cornicem y los tubicem. Posteriormente se les añadirían sobre el 400 a.C. nuevos instrumentos como el syrinx o el lituus, junto a otros más peculiares, que se utilizarían en ceremonias, rituales y en actos militares.

“Lo primordial que debe enseñarse a los reclutas -dice Vegecio – es el paso militar, pues nada resulta tan importante en una marcha o en una acción de guerra como el conservar la igualdad de movimientos entre los soldados…” (Latorre 2000)

Las pretensiones de los romanos no eran sólo las de llevar el paso conjunto en la marcha, sino las funcionalidades de las bandas serán varias. Con la igualdad del paso aparecerán los toques de instrumentos para dar órdenes al batallón. Esta nueva práctica se usó además para infundir ánimo entre los soldados al mismo tiempo que se acobardaba al enemigo; por lo que para lograrlo era común la fabricación de instrumentos de grandes dimensiones.

La Batalla de Zama (202 a.C.)

Como vemos, las bandas primitivas fueron importantes para el ejército romano y es cierto que incluso a ellas ganaron ventaja en las guerras. Entre las historias más brillantes destaca la batalla de Zama en el 202 a.C. entre Roma y Cartago. La orden de tocar los cuernos, de quien asumió en ese momento la “faceta de director” en esta lucha de titanes, cambiaría los aconteceres de la historia.

“Con ambos ejércitos frente a frente, los romanos soplaron los cuernos de batalla. Cundió el nerviosismo entre algunos de los elefantes – pues habían sido capturados recientemente -, que retrocedieron en estampida contra la propia caballería númida de Tiqueo, creando un gran desorden. Escipión tomó dos medidas geniales para contrarrestar el ataque de los elefantes: ordenó a sus hombres bruñir corazas, cascos y cualquier cosa de metal, de tal modo que el sol se reflejara en ellos y deslumbrara a los animales, y tomó, así mismo, la compañía de músicos y los llevó a vanguardia, donde sus cuernos y trompetas espantaron a los animales de la izquierda…” (Wikipedia, Batalla de Zama 2010)

El auge de la música coral y Guido de Arezzo

Tras la caída del Imperio desaparecerá el modelo del ejército y de sus bandas romanas, cayendo así en el olvido. Alrededor del s. II de nuestra era aparece el canto coral. En el año 320, el papa Silvestre I funda una escuela de canto en Roma y asigna el lugar que hoy conocemos como Coro en los edificios religiosos.

Sería un director de coro el que inventaría un sistema de entonación propio al que denominaría solmisación; el origen de lo que hoy llamamos solfeo. Guido de Arezzo (990-1050) era profesor, cantante y director de un coro de niños. Se le ocurrió que en vez de entonar las palabras del texto, podían entonar las sílabas Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La en concordancia a ese sonido determinado.

Juglares y el Arte de la Juglaría

Con la Edad Media aparecen en Europa grupos de músicos independientes denominados ioculators. Raimundo Lulio (1235-1313) dedicó al rey Jaime “el Conquistador” su Libro del orden de caballería, donde describe la perversión de este arte:

“El arte de juglaría comenzó en Vos, para loaros y bendeciros. Para esto, Señor, fueron inventados los instrumentos, los coros, las endechas y los lays, y se compusieron nuevas músicas a fin de que los hombres se alegrasen en Vos… Más según veo, Señor, al presente y entre nosotros ha cambiado completamente el arte de la juglaría.” (Lulio s.f.)

Ante estas artimañas, los nobles y municipios de la Baja Edad Media ofrecen empleo permanente a los mejores artistas ambulantes, lo que conllevaría a que en el s. XIV se les empezasen a llamar ministriles.

Ministriles y músicos medievalesDel siglo XIII es el Tractatus de música de Elías Salomón, donde encontramos una de las más antiguas descripciones sobre las facetas de un director:

“El director debe ser uno de los cantantes y debe saber todo acerca de la música que se canta. Marca el tiempo con su mano sobre el libro y da las entradas y las pausas a los cantantes. Si uno canta incorrectamente, él se lo dice al oído…”

Contexto: Los Ministriles en la Historia

"Ministrils" Viatgers del Temps a travès de la Mùsica - Ministriles de la Reyna

Bibliografía de Carlos Diéguez Beltrán


Libro El Oficio de Director de Banda
El Oficio de Director

Método Solfeando
Método Solfeando

Método Bandeando
Bandeando

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