Los Planes Nacionales de Bandas

El Oficio de Director de Banda | TEMA 8.1

Los Planes Nacionales de Bandas

Por Carlos Diéguez

Los directores aunque con una función común en todos los países del mundo, el Dirigir, se diferencian entre sí por las funciones extra musicales que realizan así como por la importancia que su respectivas sociedades le dan a su oficio. En el mundo nos encontramos con diversos conceptos de banda. Unos son planes educativos en institutos o colegios; otros una forma de vida, un acercamiento y revalorización de su sociedad.

Existen diversas federaciones de bandas, tanto regionales, nacionales o internacionales que engloban a la mayoría de las agrupaciones bandísticas del mundo. Sin embargo el propósito de estas federaciones no es el de centralizar los proyectos y políticas de las bandas asociadas, sino el de servir como vía administrativa y de enlace entre ellas. Lo más común es que ofrezcan información a sus asociados acerca de subvenciones, convocatorias o fichas federativas cara concursos. Además pueden organizar cursos y concursos o contar con su propia banda federal, banco de partituras o revista; pero no los podemos presentar como un Plan Nacional de Bandas. Se asemejan más al modelo de una cooperativa de bandas, unidas por unos objetivos generales.

Los Planes Nacionales de Orquestas, Coros y Bandas más importantes en la actualidad se dan en Latinoamérica; a los que contrastaremos con el modelo de bandas japonés.

Venezuela

En Venezuela su Sistema Nacional de Orquestas comenzó en 1975, cuando el maestro José Antonio Abreu y ocho jóvenes estudiantes de la antigua Escuela de Música José Ángel Lamas forman una primera orquesta, que permitía a los estudiantes realizar prácticas en conjunto. Desde este germen y con la convocatoria nacional de jóvenes para crear la primera Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil del país, el llamado “Sistema” comienza a expandirse.

En 1979 se constituye la Fundación del Estado para la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela y en 1996 nace el FESNOJIV (Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela) “con la intención de promocionar y desarrollar todas las orquestas juveniles e infantiles que la misma fundación haya creado o pueda crear en Caracas y en todo el territorio nacional; así como implementar actividades y programas orientados a la capacitación y formación de los integrantes de las agrupaciones.”

Esta fundación social creada por el maestro Abreu para la práctica de la música a través de orquestas y coros, es conocida mundialmente como El Sistema. Su lema es el de “Tocar y Luchar”, que significa el asumir la música como una experiencia colectiva y social; implicando una búsqueda constante de excelencia y, sobre todo el de persistir hasta hacer realidad nuestros sueños.

Se conocen como Núcleos a las estructuras educativas y administrativas que forman El Sistema. En la actualidad, alrededor de 180 núcleos atienden a 350.000 niños que forman la sistemática red que abarca a las más de 150 orquestas juveniles y 70 orquestas Infantiles de Venezuela.

Los jóvenes profesores y directores de las orquestas y coros de estos centros se han formado en el propio Sistema, por lo que conocen la filosofía del programa y la misión social que desempeñan. El perfil de los educadores del Sistema es el de unos profesionales que a parte de ejercer de profesores de las clases individuales o colectivas, profundizan en el entorno del niño. Si algún alumno falta a clases por segunda vez y no hace una notificación previa, el profesor se desplaza a la residencia del alumno para conocer de primera mano las causas que provocaron su ausencia.

Las Orquestas Sinfónicas del Sistema se asemejan en su acción social y en el servicio que prestan a su comunidad, al rol que han desempeñado las bandas en la historia. Sus orquestas integran a todo tipo de músicos, de todas las clases sociales, en unas plantillas que no están blindadas ni cerradas; sino que están abiertas a todo número de jóvenes que artísticamente estén capacitados para tocar en las mismas.

Dentro del Programa Académico Orquestal del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, se encuentra una orquesta de vientos: La Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolívar (BSJSB); creada en 2005 por iniciativa de Jesús Ignacio Pérez Perazzo y Valdemar Rodríguez, quienes vieron la necesidad de formar una agrupación musical de carácter permanente para los instrumentistas de viento de El Sistema. Esta Banda integra a músicos de toda Latinoamérica con edades comprendidas entre los 12 y los 30 años.

“El Sistema emplea un tiempo considerable trabajando con los padres de sus estudiantes. Los profesores visitan los hogares de los niños entre los 2 y 3 años para asegurarse de que los padres entienden el nivel de compromiso que se requiere de ellos. En la medida en que los alumnos comienzan a estudiar sus instrumentos, los profesores instruyen a los padres sobre el modo de apoyar las prácticas del niño en casa, proporcionándoles consejos y animándolos. Si un alumno ingresa en una orquesta infantil o de la ciudad, recibe un estipendio. Esto honra los logros del alumno y el hacer música adquiere un valor real para la familia, que no se ve en la necesidad de retirar al niño de El Sistema para que salga a trabajar.” (Fundación Musical Simón Bolívar 2011)

Cuba

En Cuba a partir del 2004, una legendaria generación de maestros liderados por Esteban A. Quesada Calderón, director de la Banda Ciudad de la Habana y especialista del Instituto Cubano de la Música, se han sumado a crear el nuevo sistema de bandas y escuelas de música de Cuba; consiguiendo en un corto espacio de tiempo la creación de más de 120 bandas municipales en el país. Este movimiento juvenil coexiste con el de las bandas profesionales cubanas que realizan desde hace más de cien años sus tradicionales retretas.

La tarea de organizar las Escuelas de Bandas en Cuba surgió como parte del trabajo cultural y el rescate de estas instituciones que históricamente fueron academias. Se comenzó en las provincias orientales con un curso interno para estudiantes que tuvieran talento y que ni trabajaran ni estudiaran (los llamados ni-nis), realizándose un plan de captación al que asistieron alrededor de 300 aspirantes en Bayamo. La primera promoción (2004-2006) realizó al término de su primer curso un concierto acorde a una banda municipal cubana: con coro y solista pero también con marchas y el Himno Nacional Cubano. Este proceso se repitió en otras provincias como Holguín, Villa Clara o Las Tunas.

El éxito no es tan sólo musical, sino social ya que se rescatan a muchos jóvenes sin horizontes marcados en la vida y a los que se les ofrece la posibilidad de enseñarles una profesión. Uno de los objetivos de este programa es el de crear una banda municipal por cada municipio cubano y así mismo que los estudiantes se conviertan al término de los estudios en músicos profesionales y maestros de estas nuevas bandas.

Los alumnos son internos de lunes a viernes en las escuelas de bandas, ofreciéndoles cama y comidas gratuitas. A parte de las clases de instrumento o dirección, se imparten aulas de lenguaje musical y ensayos de la Banda. El resto del tiempo los alumnos lo dedican al estudio personal y a hacer deporte, no teniendo acceso a la televisión, a internet u otras actividades de ocio occidental. Reciben además del Estado una pequeña paga a modo de beca.

Por lo general los profesores son músicos destacados dentro de las bandas profesionales, o relacionados con la música latina. A los alumnos se les evalúa semanalmente, con un corte evaluativo trimestral. La gestión es tal, que realmente hay una Banda Sinfónica por escuela y provincia que realiza sus ensayos regularmente. Una vez por semana los músicos de esta macro banda y que pertenezcan a una misma comarca o municipio ensayan por separado; por lo que de esta numerosa agrupación surgen cuatro o cinco más. Así el proceso se multiplica.

Estos centros bandísticos no se asemejan a los de un conservatorio cubano ya que su duración, el perfil de los estudiantes y su orientación profesional son dispares.

“El proyecto de las Escuelas de Bandas surgió en Bayamo, inspirado en una idea de Fidel, en el año 2000. Hay que agradecer a los viejos músicos de las bandas, quienes también han hecho posible, con su experiencia, que sea realidad. Abel Acosta, presidente del Instituto Cubano de la Música (ICM), afirma que el salto ha sido muy significativo. «De 46 bandas que existían en aquella fecha, con condiciones materialmente difíciles, ya sobrepasamos el centenar, todas equipadas».” – Diario Juventud Rebelde- (12-4-2009)

clases de dirección en Cuba

Escuela de Banda “Gonzalo Roig” de Ciudad de la Habana. El autor impartiendo una clase de dirección.

Colombia

Colombia destaca en la actualidad por tener uno de los movimientos de bandas de música más importantes de América Latina. Según los datos aportados por su Ministerio de Cultura, de diciembre del 2004, existen en la actualidad unas 1215 bandas ubicadas en 838 municipios, lo que significa que el 76.4% de los municipios colombianos tienen bandas. Cerca del 85% son agrupaciones juveniles e infantiles y el restante 15% o son bandas ya establecidas antes del nuevo plan nacional o que cuentan con músicos mayores, tanto campesinos como urbanos.

El gobierno colombiano creó a través de su Plan Nacional de Desarrollo Hacia un Estado Comunitario, el Plan Nacional de “Música para la Convivencia” en el 2002; valiéndose de la práctica de la música para el fortalecimiento de la convivencia y de los valores humanos. Por esta razón crearon escuelas municipales en torno a grupos educativos y sociales como las bandas, coros, conjuntos de música tradicional y orquestas infantiles y juveniles. Este movimiento por la convivencia vincula a cerca de 43.000 niños y jóvenes de los que unos 26.000 pertenecen a bandas de viento; correspondiendo la mayoría a poblaciones rurales y de extractos bajos.

El programa es integral y está regulado en todos los aspectos desde el Ministerio de Cultura. Seis componentes conforman la estructura del mismo: formación, dotación, información e investigación, circulación (festivales, conciertos), creación y emprendimiento y gestión. Desde el Ministerio de Cultura se realizó un completo Manual para la Gestión de Banda en el que se contemplan todos los puntos referentes a las mismas; desde la contratación del profesorado, la dotación de instrumentos o el modelo de acuerdo municipal para la creación de la banda-escuela.

“Los procesos de formación son de carácter básico y tienen en cuenta el diálogo de saberes que confluye en torno a las bandas… El proyecto formativo ofrecido a los directores es de carácter continuado, lo cual hace posible cualificar su desempeño musical, su formación pedagógica y la comprensión de su papel como socializador de este conocimiento… El plan consta de un ciclo básico de 4 niveles y un ciclo medio de 2 niveles.” (Dirección de Artes- Área de Música 2005)

El perfil profesional del director que se busca desde el proyecto de Música para la Convivencia es claro y conciso. En el Manual para la Gestión de Banda viene así definido:

“El director de la banda – escuela debe tener conocimientos musicales, ser un instrumentista de viento o percusión y contar con experiencia en la práctica musical de las bandas de vientos… el director de banda, empírico o académico, cumple un rol profesional muy complejo que le exige aptitudes y competencias que van desde un desempeño pedagógico y musical de gran responsabilidad hasta la gestión cultural.”

Japón

Las grabaciones de la Tokyo Kosey Wind Orchestra han llevado por el mundo la fama de las bandas japonesas; pero si indagamos en su sistema de bandas nos daremos cuenta de su verdadera realidad. Las bandas niponas surgieron por la influencia de las bandas militares norteamericanas después de la Segunda Guerra Mundial. Como primeros directores tuvieron a una gran cantidad de norteamericanos, formándose posteriormente los japoneses en universidades de USA; lo que les conllevó a asimilar como cultura propia las de las bandas y marching bands americanas.

En Tokyo hay cuatro bandas profesionales, siendo la más famosa la Tokyo Kosey Wind Orchestra. Las otras tres son la: Tokyo Symphonic Band patrocinada por Kawai Co., la Siena Concert Band y la Japan Super Band. En la ciudad de Osaka encontramos otra banda profesional, la Osaka Municipal Symphonic Band. En cuanto al ejército, desde su central en la capital se coordinan las funciones y actividades de las bandas militares.

Las grandes empresas japonesas poseen también su propia banda, existiendo alrededor de cien agrupaciones de estas características. Algunas de ellas son las de: Yamaha Co., Hankyu Department Store, Bridgestone, Toyota Automobile o Sony Corporation. Frecuentemente invitan a directores de fuera de la propia compañía para importantes conciertos.

El verdadero movimiento bandístico japonés de masa se dará en los colegios y en institutos. En las Elementary Schools existen alrededor de 500 bandas, cada una entre 30 y 60 componentes. En las Junior High Schools hay alrededor de 5.600 bandas de las cuales unas 2000 ensayan diariamente durante dos horas al término de las clases. En las Senior High Schools se encuentran unas 2700 bandas en todo el país. Para las junior y senior bands, se organiza desde la asociación de bandas de Japón un concurso anual.

Con más de 10.000 bandas, Japón tiene una tradición musical establecida. Pero hasta el momento no han tenido la necesidad de crear un plan nacional como sucede en otros países de menor riqueza, puesto que su sociedad es consumidora, capitalista y tecnológica. Toshio Akiyama, representante en Japón de la WASBE, describe los principales problemas de las bandas en este país:

  • 1) Las actividades no son durante el horario escolar, sino como actividad extraescolar.
  • 2) A los directores no les pagan por dirigir estas actividades.
  • 3) Muchos directores son más “hobby teachers” que directores formados.
  • 4) Dirigir no es considerado una ocupación en varios lugares.
  • 5) Los programas no son parte del currículo oficial.
  • 6) La formación académica no está orientada a la banda, solo a orquesta y coro.

En internet, en canales como Youtube podemos visualizar multitud de videos de estas bandas escolares niponas. En ellos veremos desde agrupaciones que tocan todo de memoria, hasta otras en el que el movimiento de sus cuerpos y de sus respiraciones es metronómico y mecánico. La diferencia con los países iberoamericanos es evidente, puesto que en éstos las bandas forman a personas (mundo social) y aquí las convierten en máquinas (mundo tecnológico). Dos vías opuestas de hacer música.

© 2011. Carlos Diéguez Beltrán | Todos los derechos reservados.

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