Transcripciones e Instrumentaciones

El Oficio de Director de Banda | TEMA 9.1

Transcripciones e Instrumentaciones

Por Carlos Diéguez

Las bandas de música son unas instituciones que han acercado históricamente la música clásica a la sociedad. Hace tan sólo cincuenta años no existían un gran número de orquestas en el mundo, no había un mercado discográfico tan desarrollado ni contábamos con la vía de internet para poder acceder a cualquier grabación. Es cierto que en algunas ciudades se podían escuchar habitualmente a orquestas sinfónicas, pero esta música nunca llegaría de otra forma sino a través de las bandas, a las provincias y regiones más aisladas. Es así que ante la falta de orquestas y de un repertorio sinfónico original para banda, comienzan a difundir a Rossini, Tchaikovsky o Wagner. En España las bandas divulgan también el género lírico español: La Zarzuela, por lo que en la primera mitad del s. XX viven en una gran plenitud.

Debido a la tradición y por pura necesidad, aparece otra función histórica del director de banda: la de transcriptor y orquestador.

Gracias a los maestros-transcriptores la llamada música culta ha llegado al pueblo llano. De no ser por sus propias bandas, las orquestas sinfónicas y su repertorio habrían caído en el olvido como un hecho del pasado. Así históricamente las bandas han llevado y conservado el repertorio más popular de las orquestas en aquellos rincones en donde éstas no llegaban, pero en decremento de su repertorio original. Aún hoy y con un amplio repertorio propio, las bandas siguen interpretando transcripciones sinfónicas. En las bandas juveniles se utiliza tal repertorio didácticamente para dar a conocer una obra; como puede ser la Sinfonía del Nuevo Mundo, adaptándola e interpretando unos fragmentos para instruir a los jóvenes músicos y a su fiel público.

Cuando los primeros maestros interpretaban obras sinfónicas debían de hacer su propias transcripciones; por el sencillo motivo de que cada banda contaba con un plantilla distinta y única. Los compositores más interpretados, en la primera mitad del s. XX eran Wagner, Rossini, Tchaikovsky, Berlioz, Verdi, Saint Saëns, Beethoven, Listz, Schubert, Mendelsohn, Debussy, Ravel, Respighi, Dukas, Gounod o los españoles Albéniz, Granados y Falla; entre otros.

Era todo un reto para el Maestro. En poco tiempo tenía que hacer una transcripción de una obra compleja y larga en duración, sin referencia alguna de otra instrumentación para vientos ya existente.

A modo de comprender que las bandas eran un medio idóneo para difundir la música de los más importantes compositores del s. XX, expondremos a continuación tres episodios ocurridos con Strauss, Ravel y Stravinsky.

El compositor Richard Strauss visitó Barcelona en marzo de 1925, teniendo la oportunidad de escuchar por la Banda Municipal de Barcelona alguna de sus obras sinfónicas. -¿Qué diría de la Banda y de las transcripciones para viento? La prensa de la época recoge tal importante acontecimiento:

“Deseoso de testimoniar su admiración hacia nuestra Banda Municipal, así como su gratitud hacia el público barcelonés, y queriendo corresponder a las muestras de entusiasmo con que sus producciones han sido acogidas, en esta ciudad se ofreció a dirigir en público a la Banda” (Clos 1946)

El Diario de Barcelona correspondiente al 20 de marzo de 1925, da cuenta de cómo se celebró el concierto con Strauss dirigiendo e interpretando sus obras al frente de la Banda Municipal. Oiría así por primera vez su propia obra en una Orquesta de Vientos, transcrita por Juan Lamote y por su ayudante el profesor músico Luis Oliva.

“Grande y espontánea manifestación de entusiasmo popular constituyó este concierto de la Banda Municipal, que interpretó el poema sinfónico Muerte y Transfiguración y que dirigió su propio autor Ricardo Strauss. La Banda realizó una labor depuradísima.

El Alcalde señor barón de Viver, acompañado de varios concejales y buen número de otras distinguidas personas escucharon el concierto desde los balcones de la Alcaldía.

Como hemos dicho, la manifestación de entusiasmo que se tributó al ilustre maestro fue grandiosa. La plaza de San Jaime hallábase atestada de público que escuchó el concierto con profunda atención, prorrumpiendo después en grandes ovaciones al eminente compositor.

Strauss vióse obligado a salir a saludar desde el balcón de la Alcaldía, dando entonces un viva a Barcelona y a Cataluña.

Al maestro se le hizo entrega de un artístico pergamino firmado por todos los profesores de la Banda, así como para la hija y la nuera del maestro fueron obsequiadas por el Alcalde con ramos de flores”

Una banda como la de Barcelona venía realizando en esos años unos 120 ensayos anuales, dando unos 60 conciertos públicos y asistiendo a una treintena de actos oficiales. Con un insuficiente repertorio original de banda para sus programaciones, era lógico que echaran mano de las obras sinfónicas ya existentes. Los compositores como Strauss estarían además complacidos de que las bandas difundieran sus creaciones; ante la gran falta de orquestas y al recelo de éstas a programar música de autores contemporáneos.

En el diario “Deutsche Algemoine Zeitug” de Berlín correspondiente al 14 de junio de 1935, el crítico musical Hans Thiel publicó una interesante crónica tras asistir a un concierto de la comentada banda:

“En 1914, nombrado director de la Banda municipal de Barcelona el maestro Lamote de Grignón, fue transformándola hasta convertirla en una gran orquesta de instrumentos de viento fuertemente organizada, brillante y original a la vez, ciertamente el más original conjunto que existe de esta importancia. Cuenta la misma con 90 músicos y forma un conjunto instrumental meramente maravilloso.

Pero ¿qué tocan estos músicos?… No existe partitura alguna que haya sido compuesta para una orquesta semejante y la Banda Municipal de Barcelona ha de tocar mucho, puesto que por ser la orquesta oficial de la ciudad, se ve obligada a tomar parte en las manifestaciones y solemnidades oficiales y a dar conciertos en las plazas públicas; ha de cumplir también una misión cultural, la cual se desarrolla en los grandes conciertos sinfónicos semanales que da en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona, donde todo el mundo puede entrar libremente, ya que la entrada es gratuita… Si se hojean los programas de los diferentes cursos, puede constatarse enseguida que contienen casi todo lo que existe en música, entre Bach e Hindemith; uno se da cuenta que gracias a una progresión metódica de los programas, estos conciertos sinfónicos realizan una obra pedagógica modelo.

He aquí el doble mérito de Lamote de Grignón. Mérito que no es inferior a la creación, estilización y a la dirección de esta orquesta. Es él mismo que, gracias a un trabajo gigantesco y casi inconcebible, transcribe las partituras, o para decirlo más exactamente, más que para transcribirlas, las crea de nuevo, de acuerdo con las intenciones de cada autor, auxiliado en ocasiones por su hijo Ricardo, actual subdirector de la Banda Municipal y por el profesor de la misma don Luis Oliva Roca, los cuales siguen fielmente las orientaciones del maestro.

Así encontramos en el repertorio de la Banda municipal de Barcelona, obras de Mozart, Beethoven, Mendelshon, Berlioz, Schubert, Wagner, Debussy, Ravel, Albéniz, y tantos otros…

Hace diez años Richard Strauss dirigió en Barcelona su poema Muerte y Transfiguración, transcrito por Luis Oliva; sorprendido, encantado, de la valía de esta transcripción así como de la sonoridad y riqueza de timbres de la orquesta municipal… Y Strauss se puso de nuevo al frente de la Banda Municipal en el concierto de clausura de la Exposición Internacional de Música, dirigiendo esta vez su poema “Don Juan”, transcrito por Juan Lamote de Grignón. Algunos compositores empiezan a sentir un interés cada día creciente, por la orquesta de instrumentos de viento; pero ¿dónde podría encontrarse una orquesta de instrumentos de viento, de la categoría de la Banda municipal de Barcelona?… “ (Clos 1946)

Otra curiosa historia ocurrió en Valencia. Siendo Luis Ayllón el maestro de la Banda Municipal de Valencia, coincidió que Ravel se encontraba en la ciudad para dirigir un concierto con la Orquesta Sinfónica de Valencia, el 17 de noviembre de 1928. Al día siguiente, domingo 18, se dio la circunstancia de que Ravel quiso asistir al concierto que la Banda ofrecía en Viveros y en el que se interpretaría una obra suya: La Valse, con la transcripción del propio director de la Banda, Luis Ayllón. Dado el gran revuelo que se produjo en el público por contar con tal insigne personalidad entre los presentes, se le invitó a dirigir su propia composición a la que aceptó; a pesar de no haber dirigido nunca a una banda.

Fue tan grande su sorpresa que después de felicitar a todos los músicos presentes, estampó en la partitura una cariñosa dedicatoria al maestro Ayllón. Este director-transcriptor recibiría por correo unos meses más tarde un diploma de honor del Conservatorio de Música de París, en reconocimiento a su extraordinaria transcripción. La prensa de la época acogía así la noticia:

“Pasados los diez y ocho o veinte primeros compases – decía- se halló “situado” ante la Banda, se entregó a dirigir, en su alegría, hizo efectos de momento y los profesores le respondían a maravilla. ¡Ello era una revelación para el maestro! Cierto que la concienzuda tarea del maestro Ayllón al transcribir escrupulosamente, artísticamente, la dificilísima obra, y al ensayarla luego con todo cuidado y ser comprendida a la perfección por los profesores, daba grandes firmezas para la dirección del maestro. Pero téngase en cuenta lo que significa el “tour de force” de dirigir la terrible partitura en transcripción absolutamente nueva (pues Ravel no ha practicado la banda) y sin ensayar; y así se comprende la sorpresa, y la admiración y contento del gran músico de ver bien respetada su obra, tratada de superior manera, y ejecutada por los músicos con una seguridad y un brío extraordinarios, verdaderamente increíble. ¡Y fue de ver la ovación formidable que recibió el maestro de la enorme masa que escuchó religiosamente su obra y la aplaudió con indecible entusiasmo! Ravel hubo de subir varias veces al estrado y saludar con emoción, la cual cosa acrecióse al tocar la Banda el himno francés y luego el español, escuchados con religioso silencio y seguidos de nuevos aplausos…” (Las Provincias 1928)

En otras tantas bandas profesionales de la primera mitad del s. XX ocurría lo mismo que en la de Barcelona: muchos conciertos y poco repertorio “culto” original. El Maestro Villa en la Banda Municipal de Madrid en tan sólo los años correspondientes entre 1931 y 1934 llegó a transcribir Pinos de Roma y Fiestas Romanas de Respigui; Cuadros de una Exposición de Mussorgsky; La Valse y Pavana para una infanta difunta de Ravel; Peléas et Mèlisande de Debussy; Italia de Casella; Jota aragonesa de Sarasate; o La Nochebuena del Diablo de Oscar Esplá; entre otras obras maestras.

A semejanza de la Banda Municipal de Barcelona, en Madrid también había profesores músicos que transcribían obras para la Banda. Entre ellos destacaron los clarinetistas Miguel Yuste y Julián Menéndez González. El maestro Menéndez (1895-1975), forjó una transcripción de La Consagración de la Primavera de Stravisnky que fue laureada por el propio autor en un viaje que realizó a Madrid en 1955; expresando que “no sé que es más difícil, si crear la obra o transcribirla para la Banda Municipal de Madrid”. Esta maravillosa transcripción es la única autorizada legalmente por Stravinsky y por sus herederos.

No sólo los directores de las bandas profesionales fueron históricamente buenos transcriptores de obras sinfónicas. Entre los maestros de este oficio destaca además D. José María Malato. Original de Tarragona estuvo al frente de una de las bandas más representativas de España: la Banda Primitiva de Llíria. Intérprete de oboe, fue Subdirector de la Banda de la Aviación de Madrid así como músico de la Orquesta Filarmónica de Madrid y de la Orquesta Nacional de España. Desde su llegada a Llíria y al frente de esta banda valenciana entre 1960 y 1975 el maestro Malato transcribió para su formación todo tipo de obras sinfónicas con las que acudió a Concursos como los de Valencia y Kerkrade, logrando obtener anualmente premio tras premio. Entre las transcripciones del maestro destacan el Daphnis y Cloé de Ravel; la Suite de Grofé El gran cañón; Cuadros de Una Exposición de Mussorgsky o La Consagración de la Primavera de Stravinsky; obra que tristemente no pudo llevar a Certamen por culpa de un desfallecimiento en un ensayo que lo retiraría como director.

La Consagración de la Primavera – BANDA PRIMITIVA DE LLÍRIA (Transcripción de Malato)

La Consagración de la Primavera 1 BANDA PRIMITIVA DE LLÍRIA

Malato no solo fue un reputado transcriptor sino también un gran maestro y una buena persona, reconocido por todos los que le rodearon. La admiración y agradecimiento hacia su labor era tal que en un concierto en 1976, y ya como ex director de la Primitiva, se recaudarían en su causa y por suscripción popular la cantidad de 300.000 pesetas.

“Ciertamente, la Primitiva había encontrado un gran maestro. Tal vez el mejor que le iba a sus medidas. Hombre sencillo y honesto, no regateaba esfuerzo en el trabajo, sabiendo además sacar del mismo todo el jugo necesario para convertirlo en éxito. Con la formidable plantilla legada por sus antecesores, merecedores también del mayor elogio, Malato, con su musicalidad y el buen plantel de los músicos que dirigía, emprendió lo que podía calificarse como época dorada de la Banda Primitiva” (Montañés 1994)

A diferencia general de hoy, los maestros-transcriptores realizaban sus orquestaciones o instrumentaciones pensando en la organología propia de su banda; para que solamente esta formación interpretara la laboriosa transcripción realizada por su director. Hoy, sin embargo, existe un gran mercado editorial en el que encontramos a buenos transcriptores. Escriben para una plantilla estándar internacional que varía sobre el grado de dificultad del arreglo, pero que no comprende la realidad de la mayoría de bandas. Y es que esta pluralidad en las plantillas es evidente y no sólo por un número tan diverso de entre 30 a 150 ejecutantes; sino en cuanto a las tradiciones organológicas. En España se introdujeron los violonchelos y contrabajos para conseguir que fuese una banda con sonido “sinfónico” y usualmente se sigue empleando el fliscorno y el saxo soprano. Sin embargo estos instrumentos no suelen aparecer con regularidad en las transcripciones norteamericanas que incluyen cornetas o clarinetes altos; instrumentos que a su vez no se encuentran habitualmente en las bandas españolas. Las diferencias son globales y de lo más variopintas. Nos podemos encontrar en Alemania con bandas que no usan los saxofones, en Portugal con bandas que tienen un mayor número de músicos de metal que de madera, o en cualquier latitud con bandas sin oboes, fagot, trompas o instrumentos de láminas.

Al interpretar transcripciones para una plantilla que no se asemeja a la de nuestra banda, la obra perderá brillo, calidad y aparecerán a notarse las carencias. Todo será marcar constantemente defectos que deberán tocar otros instrumentos para poder llevar a cabo la ejecución de la obra.

El Maestro de Banda del s. XXI deberá revisar todas las transcripciones posibles de una obra interesada a programar, eligiendo la más propicia para su agrupación. No obstante puede repetir las hazañas de estos grandes maestros y adecuar o bien una transcripción antigua o elaborar una propia para los músicos de su banda.

Sucedía por entonces que algunos directores arreglaban todas las partituras de la banda según el nivel de sus músicos, apareciendo así en las partituras: clarinete 2ºA, clarinete 2ºB o clarinete 4º. Las diferencias entre ambas eran básicamente las omisiones de los pasajes difíciles, suplantados por otros más sencillos para el joven músico.

Toda una gran faena, minuciosa y laboriosa, era la que se hacía. El maestro escribía a mano una por una todas las nuevas voces. Hoy, con los programas informáticos es mucho más sencillo escribir, editar o extraer particellas; ahorrándonos muchas horas de trabajo. Incluso hay de quien utiliza el “Copia” y “Pega” como gran técnica de transcripción contemporánea.

 

La psicopedagogía del maestro

La labor de director y sus peculiaridades lo convierten en un oficio común; pero que contiene distintas especializaciones y funciones en su trabajo cotidiano. El rol que debe desempeñar el director en su agrupación y aunque similar al del resto de maestros, será a su vez único y particular; debido a diversos factores como el presupuesto, el nivel de profesionalismo del grupo, el organismo que lo rige, la tradición musical de su región o municipio y un largo etc.

Dentro del mismo oficio de director nos encontramos con otros puestos derivados que han ido surgiendo como la figura de: director invitado, artístico, musical o subdirector.

El director de banda aún no ha llegado ha especializarse en un determinado repertorio como sucede en las orquestas sinfónicas, con la música barroca o la contemporánea. De hacerlo, probablemente no tendría trabajo.

Perfil Integral del Maestro de Banda
Ámbito TécnicoPreparación como director, intérprete y arreglista/orquestador. Formación auditiva y capacidad de análisis.
Ámbito HumanoVocación, aptitud y actitud. Experiencia como instrumentista similar a la del grupo.
Ámbito SocialEducador de nuevas generaciones y adultos. Interlocutor con autoridades para políticas culturales.

El Maestro de banda tiene que estar preparado tanto técnica como humanamente para trabajar con su grupo, debiendo de contar además con una buena experiencia como instrumentista; similar a la de la agrupación que va a conducir. Dentro de este perfil, tiene que ser un músico integral con una buena preparación tanto como director, intérprete y arreglista/orquestador. Deberá conocer la historia de las bandas, de su propio repertorio, así como contar con una buena formación auditiva y una capacidad de análisis desarrollada y aplicable a toda la música. Lo más importante de su persona es que cuente con vocación, con aptitud y con actitud por el oficio a desenvolver.

En las bandas civiles de los municipios, la labor del director debiera de ser la de un educador tanto de las nuevas generaciones como de las comunidades de adultos. Esta labor es de una gran responsabilidad e incumbiera estar en permanente interlocución con las autoridades municipales y regionales, para su fortalecimiento y apoyo en las políticas culturales. El director no sólo debe de poseer de una buena pedagogía sino que ha de desarrollar unas pautas psicológicas y sociales de conexión con su entorno.

Al director corresponde el fomentar la creatividad del grupo, pero de una manera individualizada; desarrollando en los jóvenes y a través de la música su propia personalidad que los lleve a conocerse y expresarse con independencia. Esta formación cuidada y personalizada debe de ser ética y respetuosa. Ejerce de pedagogo y debe de ser creativo y capaz de individualizar los procesos de aprendizaje, disponiéndolos en una metodología grupal. Deberá además de construir su propio proyecto y método de enseñanza, sin repetir o copiar fórmulas. Cada escuela-banda que no pertenezca a un Plan Nacional, será diferente de las demás siendo las variables las que condicionan el medio.

Los nuevos proyectos a constituir en las escuelas a parte de musicales, han de ser educativos, culturales y sociales; teniendo como objetivos principales el educar desde la música, acercarla a la sociedad y transformar a través de la misma el entorno de los jóvenes músicos del municipio. El nuevo proyecto educativo y social que se ponga en funcionamiento debe de contemplar todos los puntos y factores que influyan en la educación del niño. Así mismo debe de ser la combinación de una calidad artística con una profunda convicción ética, desde la confianza en el valor educativo de la música para la dignidad del ser humano.

La idea de enseñanza y pedagogía del maestro se basará en lo que es una banda en sí: un equipo. Por eso desde el comienzo los niños deben de tocar juntos en un colectivo. Las prácticas en conjunto son la mejor herramienta para la integración social y la más motivante para el estudio de los jóvenes. Este trabajo mejora notablemente el aprendizaje de los niños, no sólo con la música sino con las enseñanzas relacionadas con las humanidades y las que tienen que ver con el pensamiento racional. La actividad artística grupal resulta además como una efectiva herramienta para la reconstrucción del tejido social de una comunidad, al brindar un espacio de contención y un sentido de pertenencia. A través del desarrollo de la actividad se ponen en relieve valores como la responsabilidad solidaria o la superación individual, en pos del crecimiento del conjunto.

Objetivos Sociales de la Agrupación

  • Garantizar el acceso universal a bienes y servicios culturales.
  • Reconstrucción del tejido social y recuperación de identidades parroquiales.
  • Inclusión e integración ciudadana a través de la música.
  • Desarrollo artístico para adultos, niños y jóvenes (escolarizados o no).

Todo proyecto debe de tener unos objetivos. A parte de los que el director pueda incluir como musicales o educativos, la banda debe de tener unos objetivos sociales claros. Ya hablamos de la banda como identificación social de un pueblo, incluso en Italia muchas se denominan Banda Sociale di…; es por ello que como directores de estas agrupaciones no podemos olvidar nuestro importante y amplio papel a desempeñar.

Dentro de las actividades sociales se debe garantizar el acceso universal a los bienes y servicios culturales de los vecinos del Ayuntamiento, a través del trabajo con grupos musicales como herramienta para la inclusión social. Así como propiciar desde la música, la reconstrucción del tejido social y la recuperación de identidades parroquiales a través de la creación de espacios de inclusión e integración ciudadana. La educación debe ser dirigida tanto a adultos como a niños y jóvenes escolarizados o no; para brindarles un espacio de desarrollo artístico y creativo, a través de la actividad musical.

El director deberá orientar parte de sus esfuerzos en buscar el apoyo de las políticas y los programas culturales de la administración municipal, tendientes a valorizar el papel de la música en el desarrollo del individuo y la vida social.

Estos factores se deben de tener en cuenta anteriormente al trabajo humano y musical que vamos a desempeñar con nuestro instrumento. Nuestros objetivos deben ser claros y precisos, marcándonos unas metas reales a alcanzar.

El no afrontar nuestra propia realidad y la de nuestro entorno nos conducirá al fracaso. Aparecerán pronto las frustraciones dadas bien por impotencia, incapacidad o desmotivación, al no alcanzar nuestras pretensiones.

Este mal lo padecen todo tipo de profesores que programan un repertorio únicamente para lucirse, no sentirse frustrados o para compararse con otros compañeros; pudiendo entonces decir orgullosos que yo dirigí la…

© 2011. Carlos Diéguez Beltrán | Todos los derechos reservados.

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